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viernes, 20 de julio de 2012

UN DIA CUALQUIERA 2004






16-11-2004

          No sabia que hacer, por un lado recordaba los buenos momentos pasados con él, pero por otro, quería romper toda ligazón por muy tenue que fuese para olvidarlo y comenzar una vida libre de ataduras psíquicas.

          Sentada en el sofá, conectó con el mando a distancia el aparato de música y comenzó a sonar “Voy a apagar la luz para pensar en ti” , bolero que le retrotraía a los momentos mas intensos en su relación con él. En aquélla época, eran el uno para el otro, no existía otro mundo, eso les pasa a todos los enamorados... Quería seguir escuchándola pero un impulso le hizo cambiar de canal, en el otro cantaba R. Carlos “Tengo que olvidar...” y se quedó escuchándola convenciéndose a si misma que esa era la canción que le convenía en esos momentos. Acabó la canción y la siguiente era de Amaral “Sin ti no soy nada”, optó por apagar la radio y coger una revista para ojearla.

          Paso un rato cuando decidió escribir en su Diario, lo hacia a menudo, y expresar lo que en ese momento sentía. Abrió el diario y se quedó dubitativa, quería escribir pero le pudo más el pasado y comenzó a releer, lo había hecho tantas veces, como si leyendo y leyendo fuera a volver a la realidad que tanto le gustaba. Su imaginación quedó suelta , las imágenes de sus recuerdos iban y venían sin que nadie las detuviera, sabía que no le iba a llevar a nada, pero le gustaba complacerse en ellas, estuvo leyendo casi dos horas, su cara y sus ojos cambiaban unas veces sonreía y brillaban y otras fruncía el ceño y se entristecían. Cuando ya creyó que había leído y recordado lo suficiente, cerró el diario, entornó los ojos, como si se hubiera dormido y recorrió nuevamente en silencio todo lo leído. De pronto, comenzó a llorar, no comprendía por qué se rompió aquello, bueno en realidad, si lo comprendía pero no quería aceptar que él no hubiera luchado por su amor. Él dejó que la llama se enfriase aparentemente, para que el tiempo hiciera el resto, es decir se olvidara de ella. Ella, lo cierto es que, nunca lo olvidó, le amó en silencio pero con dolor, pero a él no le importó, más bien le supuso una liberación el no tener que optar, se diría que si optó porque se quedó como estaba;  pero él no era feliz en esa situación aunque lo pudiera disimular , vivía con la inercia de cualquier pareja aburrida por el paso de los años que no tiene nada que decirse y  se conformaba con la costumbre del hábito adquirido y encasillado que no le causaba problemas de ningún tipo. 





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